OTRA TRUCHADA DE JUAN CARLOS ESTEBAN

José Pedro Aresi, era el vocero del difamador Juan Carlos Esteban y sus nicks.

En este caso, reproduce una carta que le envió Juan Carlos Esteban firmando como ENRIQUE GÖMEZ CARLETTI.(*)

Antes de comenzar diremos que nos habían vendido el buzón de que Carlos Gardel había sido fotografiado en TOULOUSE en 1932 con “su familia francesa”:

Libro “Carlos Gardel, encuadre histórico”, de Juan Carlos Esteban, pág.35: lleva una aclaración que dice: “Gardel en Toulouse, con su tío Jean Gardes y familia política”.

Libro “Gardel, la Biografía”, de Julián y Osvaldo Barsky, Pág. 490, dice: “La familia de Gardel en Toulouse: Las personas son de izquierda a derecha: Marie Aragou-Ramières, (Marisoú “la formidable”), la madre de Elise Ramières, con una niña no identificada, su tío Jean y su esposa Charlotte Gardes Laurence.

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¿Quién tuvo la honradez de contar la verdad de la milanesa”?

La Sra Christianne Bricheteau, una investigadora tan inteligente, como minuciosa e insobornable, algo que resulta muy molesto a los Sres Ruffié, Galopa y Esteban.

En la página lamentablemente desaparecida: “Carlos Gardel, un lien entre Toulouse et Medellin”, decía en el 2008 Christianne Bricheteau, quien hasta hacía poco tiempo atrás se desempeñaba como Vice-Présidente de la Association Carlos Gardel de Toulouse, autora además del libro: “Généalogie d’ un mythe ou la famille toulousaine de Carlos Gardel” y posteriormente “Carlos Gardel, fils de Toulouse”, refiriéndose a la fotografía mencionada:

Esta foto data, según Armando Defino, autor del libro Carlos Gardel, la verdad de una vida, del 18 de septiembre de 1934, durante una visita de Gardel a casa de “Marissou la formidable”, en ALBI. Louis había ido a recoger champignones para honrar a su ilustre primo. Ese día, Gardel canta para la familia que acaba de descubrir.”

¡CLARÍSIMO, LA FOTO FUE SACADA EN ALBI, NO EN TOULOUSE!

Reproduzco a continuación la lamentable opinión de Juan Carlos Esteban, quien mimetizado en el nick Enrique Gómez Carletti, niega la veracidad de lo afirmado por la investigadora francesa:

El que lo apaña es José Pedro Aresi, que escribe:

TRANSCRIBO A CONTINUACIÓN LA CARTA QUE ME ENVIARA EL SEÑOR  ENRIQUE GÓMEZ CARLETTI

“Paysandú, febrero 21 de 2007

Al Señor José Pedro Aresi
Presente

Querido amigo: En diciembre del 2006 la infatigable Martina – poetisa a ratos perdidos- concluyó, también, con un año aciago para sus intentos antropológicos y de jurista. No hablemos, tampoco, de sus fracasos como experta en análisis fotográficos.

En efecto, durante el año pasado, quedó al descubierto su mendacidad y mala fe, con sonoros papelones que creíamos, sinceramente, habían aplacado sus arrestos farsantes.

Sin embargo, estábamos equivocados, estimado amigo. Se ve que recobró ánimos, quizás repasando los clásicos del disparate de Tacuarembó y arremetió desde “Búsqueda” del 15 del corriente contra una fijación permanente – “el infalible Sr. Esteban”- que tiene la saludable costumbre de ignorarla.

Como es habitual, su fuerte es la fotografía, a veces con el auxilio del eminente Lic. Solla y, últimamente, con un tal Alexander. Esta vez decidió no consultarlos y se descolgó con dos perlas de su vasto mentidero.

Ha descubierto que Bertha “ni siquiera aparece en la fotografía que el cantor se tomó con los familiares de su madre adoptiva en Albi, a pesar de que estaba presente”. (1)

Seguramente Doña Bertha estaba detrás de las cámaras gritando: ¡whisky ! o manipulando la Kodak.

Lamentablemente para la célebre embustera la fotografía fue tomada en Toulouse, entre abril y mayo de 1932, durante una visita que Gardel realiza, solo, a sus familiares. (2) y donde le escribe a su apoderado: “Decile a mi mamá que el jueves comimos con mi tío y mi tía y que sacamos unas fotografías que se las mandaré pronto” (DEFINO, obr. sit. Pag. 83).

Querido Pedro, si ud. me permite no lo voy a atosigar con otros temas y sí prefiere seguimos con la experta en perder por goleada.

Siempre manejando un lenguaje anfibológico, heredado de su maestro Bayardo -“personalidad de jerarquía” mistonga – y apelando a sesudas e incontrastables referencias, sentencia: “SE DICE que la foto de Gardel con una foto de Bertha ( no con Bertha – aclara – ) fue trucada ¿Dónde está el original? ¿Se ha hecho un peritaje que pruebe su autenticidad?”, truena.

No sabemos si está solfeando o lo dice en serio. De cualquier manera la desfachatez va unida a su habitual ininputabilidad.

Cualquiera que ha visto la foto de Gardel en el Hotel Middletowm en N.Y. acodado en una estufa, contemplando sugestivamente el retrato de su madre, sabe que la misma puede consultarse en los archivos de La Nación, del 17 de junio de 1934 y fue tomada por el conocido cronista Roberto Socas.

Querido amigo no se asombre. Basta un botón de muestra para inferir la “seriedad” con que aborda los demás “aportes” en que pretende rebatir al indiferente amigo argentino.

Pero no nos apuremos. Parece que, por fin, se ha cansado de cuestionar las abrumadoras pruebas judiciales y de otra índole y esta dispuesta a que “sean las pruebas aportadas (?) las que irán determinando la verdadera historia de Gardel “….

Saludemos el acontecimiento inesperado, que hasta ahora, no había pasado de “indicios de convicción”.

Hace mas de 70 años que la justicia está en disposición de que se animen a presentarlas, a fin de revisar los tres fallos judiciales que les fueron adversos.

Estamos curiosos de que prueben con “ la información documentada existente “ ( SIC) – transcribimos textualmente a Martina – “ la frecuente falibilidad “ de la justicia y “ Los habituales errores en qué incurren los funcionarios” .

Si se entiende bien vivimos desde siempre en un caos institucional, donde ha naufragado el Estado de Derecho, y todo es posible. No hay ninguna sentencia o comprobación opuesta, cuya validez quede firme o probada de modo suficiente para generar una convicción completa, salvo la que ella fabula.

Pretende introducirnos en el reino de la incertidumbre para todo lo que la desmiente. Su negocio consiste en sobrevivir frente a las evidencias.

La comedia debe continuar. Pero la estratagema es conocida.

Cuando puede, miente a sabiendas: caso de las fotografías. Cuando están de por medio los fallos judiciales, o un documento irrebatible, que supera su mala fe, recurre a descalificar al mismo o al estado de Derecho, con su proverbial ligereza.

Ya no sirven los aprontes y los amagues desbordados de retórica. Todo tiene su punto final. Nosotros nos basamos en las Sentencias Judiciales y a ellas nos remitimos.

La “investigadora”, en cambio, resucita a “Avlis” y Bayardo devaluados personajes de historieta.

Si el testamento ológrafo y la sentencia – tal como delira – “no fija identidad, es dudosa, o hubo sustitución de persona”, le recomiendo que no se eternice en las vecindades del escandalete o el infundio.

Dada la gravedad de los cargos, concurra pues, con las pruebas que avalan los cargos que formula, a los estrados de la Justicia, pidiendo su anulación. Insista apelando ante los tribunales de Segunda Instancia y ante la Corte Suprema pero no espere nuestra respuesta, pretendiendo involucrarnos en el juego de La Buena Pipa. A ese entretenimiento irresponsable, no nos prestamos.

En otro orden de consideraciones el Parlamento Uruguayo, recibirá con alivio y alborozo que Martina haya conseguido aclarar, por fin, lo que ellos no lograron.

“De modo oficial – anticipó el Parlamento en 1996 – el sitio de nacimiento del gran cantor no esta todavía esclarecido aunque obviamente el orgullo nacional ganara significativamente el día que tal hecho quede probado definitivamente “.

En febrero de 1999 el Diputado Agapo Palomeque y en el año 2003 el Diputado Arturo Heber, ambos convencidos que “ apenas se maneja una hipótesis “ elevaron al Poder Ejecutivo el pedido de ADN para que sea presentado ante las Autoridades Argentinas.

Desde entonces han pasado ocho largos años y, por alguna misteriosa razón la solicitud duerme en el Ejecutivo “ el sueño de los justos “ .

La Sra. Martina Iñiguez y los suyos tienen entonces dos ímprobas tareas, antes que distraerse en vaguedades dialécticas, tratando de polemizar con su peor enemigo: La indiferencia.

Desde luego el pedido de ADN revela que es el último recurso extremo, ante la falta de otras pruebas convincentes que modifiquen la contundencia de los fallos adversos.

Porque, a parte del certificado de Nacionalidad apócrifo y la carencia absoluta de evidencias, alguien la motiva a Martina para que siga exigiendo, pruebas sobre pruebas, en un juego distractívo de nunca acabar, que ya a nadie convoca.

Mientras tanto, mantiene su plena lozanía el fallo inapelado de Montevideo del 14 de abril de 1937. Marie Berthe Gardes fué declarada heredera universal de su hijo Carlos Gardel o Charles Romuald Gardes, nacido el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, Francia (Carátula N.2908 del Expediente sucesorio, R.O.U.).

Un Abrazo

Enrique Gómez Carletti
Cerrito s.n., Paysandú
República Oriental del Uruguay”

(1)No se sabe porqué Gardel excluye a Bertha y se fotografía con el
hermano y la cuñada. ¿ Lo podrá explicar Martina ?
(2)M.A. Morena, obr. cit. Pag. 169

 

(*) Desde Paysandú nos informaron que no existía en esa ciudad una persona llamada ENRIQUE GÓMEZ CARLETTI.

Al ser descubierto, el Sr. Esteban comenzó a usar el nombre MATÍAS SURUBU, diciéndose también de Paysandú. Al preguntársele la dirección para ir a hablar personalmente con él, cambió el libreto y dijo que se refería a la CALLE PAYSANDÚ, de Buenos Aires.

¡Hay caraduras de todo tipo!!!

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